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3 razones para tener la certeza de que los milagros ocurrirán

3 razones para tener la certeza de que los milagros ocurrirán

Siempre pensó que las graves enfermedades podían ocurrirle a los demás, pero no a él. Las veía lejanas, como asuntos de película en los que los protagonistas eran otros. Pero le tocó.

Un día imprevisto, el que menos imaginó. Las placas radiográficas mostraban un tumor en la región abdominal, el cual era necesario intervenir pronto.

José Aníbal Verder Almanza, un mecánico de 39 años residente en Quito, Ecuador, experimentó la sensación de que todo se hundía bajo sus pies.

La explicación del galeno despejó sus interrogantes ya que por meses se preguntaba cuál era la razón de frecuentes y agudos dolores.

No se preocupe por eso; es algo delicado pero sin duda lo superaremos.— le dijo el especialista, mientras lo acompañaba a la puerta del consultorio, concluyendo la entrevista con una amplia sonrisa.

Para él sin embargo no fue suficiente. Sabía que el asunto era más complejo de lo que suponía. Y aunque su esposa lo animó, deseó no llegar a casa.

Juntos buscaremos la dirección de Dios sobre este asunto— le dijo.

Orar se convirtió en una búsqueda afanosa de Aquél que todo lo puede. Clamaban por un milagro. Y bajo el convencimiento de que Él obraría, le pidieron al médico que ordenara unas nuevas placas radiográficas.

Es inútil, la enfermedad está ahí. El tumor no se desvanece así por que así. No quiero ser ofensivo, pero no encuentro razón para alentar falsas esperanzas— les dijo.

Insistieron y por fin lograron que les autorizaran nuevos exámenes. ¡Salieron altamente satisfactorios! El tumor había disminuido su tamaño, para sorpresa del facultativo y entusiasmo de José Aníbal y de su esposa.

Dos meses después cantaron victoria. Lo hicieron cuando el mismo cirujano debió certificar que no tenía ¡absolutamente nada!.

Podemos seguir creyendo en los milagros

Nuestro Dios es un Dios de milagros. El es el Creador del universo. No es difícil que disponga la sanidad de alguien y ocurra. Tampoco que cree nuevos órganos. Es la dimensión de milagros a la que podemos tener acceso con sólo buscar Su presencia en oración.

Un ejemplo extraordinario lo ofrece un texto bíblico que encontramos en el libro del Génesis, capítulo 25 versículos del 21 al 23. Registra los difíciles momentos que atravesó la joven pareja compuesta por Isaac y Rebeca cuando comprobaron que no serían padres. Algo impedía que pudieran materializar uno de los grandes anhelos que habían acariciado por meses.

1.- Dios puede obrar lo imposible

La situación que enfrentaban era humanamente difícil de resolver. En la Biblia leemos que:

“La esposa de Isaac no podía tener hijos.” (Génesis 25:21 a. La Palabra de Dios para todos).

¿Le ha ocurrido alguna vez que por más deseos que tuviera, enfrentó una situación ajena a su voluntad? Sin duda que sí. Pero además de que no podía resolverla, es probable que luchó en sus fuerzas hasta que se dio por vencido. Esa es la mejor etapa de todas. Aquella fase en la que usted y yo tenemos que volver la mirada al Señor bajo el convencimiento de que solamente un poder Superior puede ayudarnos.

2.- Vaya a Dios en oración...Él puede ayudarle

No podemos seguir como hasta ahora, librando enormes batallas para resolver los problemas. Aunque nos cueste admitirlo, las capacidades humanas tienen un límite. En tales circunstancias, es necesario ir a la presencia misma de Dios, en procura de Su ayuda divina.

Continúa relatando la Escritura qué fue lo que hizo Isaac: “Entonces él oró al SEÑOR” (Génesis 25:21 b. La Palabra de Dios para todos).

Este puede ser su caso. Ha buscado ayuda en el hombre. La ciencia dijo que era imposible. Sus amistades le recomendaron someterse a la resignación. Usted mismo se encuentra en desasosiego pero, aún cuando todos emiten una opinión desfavorable, está convencido de que hay una salida.

3.- Dios responde a nuestras oraciones.

Imagine a un padre que ama a sus hijos chicos. De pronto lo escucha llamándole. Desea alcanzar el punto más alto de la alacena. No puede hacerlo por su baja estatura. Usted sabe que no lo logrará pero usted sí puede hacerlo. ¿Qué haría? ¿Permitiría que siguiera buscándole sin darse a la tarea de ayudarlo? Por supuesto que no. Igual ocurre con nosotros. Somos hijos de Dios. Él nos oye.

El registro Escritural señala que el clamor de José tuvo respuesta. “El SEÑOR escuchó sus oraciones y Rebeca quedó embarazada”. (Génesis 25:21 c. La Palabra de Dios para todos).

La satisfacción que debió embargar a Isaac tras una prolongada búsqueda de Dios en oración, fue muy grande. No cabe duda que descubrió cuál era la verdadera dimensión del Dios en el que había depositado su confianza. Vio claramente la grandeza del Padre celestial, obrando a favor suyo.

¡Hoy es el día de clamar!

Dios ha obrado a través de la historia muchos y diversos milagros. Se ha manifestado poderosamente en respuesta al clamor de Sus hijos. ¿Qué está esperando para sumarse a las oraciones en procura de un milagro? Hoy es el día de que comience a hacerlo.

Convénzase de que los hechos prodigiosos también son para usted. Gracias a la obra misericordiosa del Señor Jesucristo en la cruz, tenemos entrada a la presencia de Dios el Padre y los milagros— sin la más mínima duda— ocurrirán.

Deseche toda sombra de incredulidad que hayan intentado sembrarle quienes se encuentran alrededor. Vuelva su mirada a Jesucristo y comience a interceder. ¡Los milagros ocurrirán!


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